La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

20 de junio de 2017

Rimando sin gloria


¡Me dejó partida el alma!
Vuelta mierda, en la calle,
con insomnio todas las noches,
destilando recuerdo y rabia.

¿Qué hace un poeta que se emborracha?
Va por ahí, manejando a toda prosa,
persiguiendo versos sin respetar las reglas,
estrellando rimas sin considerar la vida.

Así voy yo, rimando sin gloria.
Y a dura penas, aguantando la hora.
Una y otra vez, reescribiendo la historia...
Una y otra vez, en mi amarga memoria.

18 de junio de 2017

Venezuela: Si yo fuera...

Gobierno venezolano
Oposición venezolana
A. Hago autoanálisis:

1. Fijaría mis objetivos: Dos opciones posibles y excluyentes:
1.1. El mantenimiento de la revolución bolivariana en el tiempo.
1.2. El mantenimiento de Maduro y demás líderes del partido en el poder.

2. Identifico mis mayores fortalezas: control de la mayor parte de los poderes públicos, sus instituciones, entes y las Fuerzas Armadas.

3. Identifico mis mayores obstáculos: baja popularidad (liderazgo poco fiable), desacuerdos en las filas del chavismo, bajos precios de petróleo para financiar proyectos sociales. Grupos extremistas en el oficialismo impiden negociaciones sinceras con el contrario, así como un mayor cambio en las políticas públicas.

4. Principales riesgos:
4.1. Escalada del enfrentamiento: de protestas hasta alcanzar una guerra civil.
A. Hago autoanálisis:

1. Fijaría mis objetivos: Dos opciones posibles y excluyentes:
1.1. Sacar a Maduro del poder y los demás líderes del partido PSUV.
1.2. Cambiar las políticas públicas en beneficio de la población.

2. Identifico mis mayores fortalezas: descontento de la población con el gobierno nacional, cuenta con el apoyo de la opinión pública internacional.

3. Identifico mis mayores obstáculos: Mayoría de los poderes públicos están controlados por el gobierno nacional. Grupos extremistas en la oposición impiden negociaciones sinceras con el contrario.

4. Principales riesgos:
4.1. Escalada del enfrentamiento: de protestas hasta alcanzar una guerra civil.
B. Cómo alcanzar los objetivos:

En caso de (escenarios):

1.1. Mantener la revolución bolivariana en el tiempo: Considero otros liderazgos que inspiren una mayor confianza en la población, que estén directamente relacionados con los liderazgos actuales del oficialismo.

En tal sentido, considero la opción de la renuncia de Maduro para calmar las aguas. Dado que el referéndum revocatorio no se pudo (o se impidió) realizar antes de la mitad del período presidencial, la continuidad del poder se mantiene hasta las elecciones presidenciales de 2018. Ese es tiempo suficiente impulsar nuevos liderazgos.

Olvido el discurso belicista: dejar de invocar luchas que no podré ganar. Comprender que instituciones políticamente opuestas no son el fin del mundo, ni implican el fin de la revolución. En caso de perder unas posibles elecciones presidenciales, la factible eliminación de las misiones sociales sería la prueba irrefutable de los argumentos chavistas, dando oportunidad para ganar una próxima elección.

Incido para convocar una nueva constituyente donde se reconozcan constitucionalmente los avances sociales, indiferentemente del gobernante de turno. Una Constitución más democrática, con mayores límites al poder, conviene en caso de que la derecha llegue al poder.

1.2. El mantenimiento de Maduro y demás líderes del partido en el poder: Ceder y pactar. A veces, como en el ajedrez, para ganar hay que arriesgar algunas piezas.

La crisis económica es el principal origen del descontento social y los bajos índices de popularidad de Maduro. De esa manera, si la crisis económica es el resultado de una “guerra”, entonces el Gobierno se ha mostrado incapaz de combatir en dicha guerra, y soldado que no puede luchar muere o le dan de baja. Por el otro lado, si la crisis es el resultado de ineficacia de políticas económicas, quiere decir que se puede resolver mediante un cambio de políticas, lo cual es más fácil de digerir que una guerra contra fantasmas. Ese lenguaje belicoso debe morir para dar paso a un lenguaje democrático.

A la gente le duele más el bolsillo que la historia contemporánea. En tal sentido, como gobierno, y corriendo el riesgo a ser llamado “traidor” (cosa que no duraría mucho tiempo, porque el pueblo tiene mente cortoplacista), estaría dispuesto a ceder en algunas políticas e, incluso, a conceder algunas instituciones -que no sean claves-, a la oposición. Dejo que la oposición tome control de la Asamblea Nacional, eso ocurre en cualquier otro país y no es el fin del mundo. El gobierno ya ha concedido liberalización de precios en algunos aspectos, pero debe ser mayor, así como es prioridad la eliminación de los dos tipos de cambio. El control cambiario no se puede eliminar de la noche a la mañana. Concedo el indulto o amnistía a presos políticos, porque su estadía en prisión genera más problemas que soluciones (a la imagen gubernamental). No doy excusas para que me llamen Dictador, y anulo las convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.

Mi nuevo objetivo es demostrar que las cosas pueden cambiar conmigo en el poder. Refuerzo mi imagen para las elecciones de 2018.

Dejo que la oposición marche a donde desee, como estrategia para debilitar la posición de la MUD. Las marchas no lograrán nada en concreto, lo cual causará frustraciones y divisiones en la MUD.

B. Cómo alcanzar los objetivos:

En caso de (escenarios):

1.1. Sacar a Maduro del poder y los demás líderes del partido PSUV: Me cierro a toda posibilidad de negociación, incremento la conflictividad social, incremento la crisis de gobernabilidad.

Las actuales protestas se encuentran medianamente controladas por los sectores de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), por lo que descontrolarlas aumentaría la conflictividad social. De hecho, muchos chavistas descontentos no se acercarán a las protestas mientras las mismas sean convocadas por la MUD.

Dejar claras las intenciones de lo que sucederá tras la toma del poder. La falta de una declaración de intenciones es motivo suficiente para desanimar y provocar desconfianza en sectores populares. En tal sentido, presentaría actas de compromiso firmadas por los sectores de la oposición en la que -valga la redundancia- se comprometen a: respetar las misiones sociales, respetar a los trabajadores públicos y no aplicar políticas de austeridad. Dicho acto sería suficiente para aumentar la lucha de calle que obligue definitivamente la salida de Maduro del poder.

1.2. Cambiar las políticas públicas en beneficio de la población: Negociar. Mi objetivo ya no sería tanto acceder directamente al poder, sino incidir en las políticas públicas. Lo que podría resultar siendo lo mismo.

Entendiendo que a la gente le duele más el bolsillo que la historia contemporánea, y a riesgo de ser llamado “traidor” (cosa que no duraría mucho tiempo, porque el pueblo tiene mente cortoplacista), dejo que el gobierno mantenga el control del poder hasta las elecciones de diciembre de 2018, a cambio de acceder a algunas instituciones del poder público nacional, preferiblemente en algunas instituciones claves que incidan en materia económica.

Dicho escenario podría mejorar la materia económica y, por consiguiente, la imagen política del gobierno. De esa manera, podría imaginar dos posibles escenarios:

1) mi objetivo ya no sería ser la imagen visible del poder, sino el poder tras el telón;

2) preparar un liderazgo consolidado que haga frente en las próximas elecciones.

En cuanto a este último escenario, es menester dejar claras las intenciones de lo que sucederá tras la toma del poder. La falta de una declaración de intenciones es motivo suficiente para desanimar y provocar desconfianza en sectores populares. En tal sentido, presentaría actas de compromiso firmadas por los sectores de la oposición en la que -valga la redundancia- se comprometen a: respetar las misiones sociales, respetar a los trabajadores públicos y no aplicar políticas de austeridad. Dicho acto sería suficiente para recuperar la confianza perdida y ganar más espacios de poder.

Mi nuevo objetivo sería demostrar que las cosas sólo cambiarán realmente conmigo en el poder.

Convertiría las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente en referéndum aprobatorio. Convocaría a todos a votar en blanco o nulo en las elecciones para la Constituyente, para demostrar el rechazo a la propuesta del gobierno y deslegitimar el proceso. Dicho escenario no colocaría en riesgo a los funcionarios públicos como un llamado a la abstención, todo lo contrario, les permitiría demostrar su descontento.

PD: Menos mal que no soy ninguno de los dos.

23 de mayo de 2017

La protesta pacífica es mucho más efectiva que la violencia para derrocar a un dictador

Traducción al español de un artículo publicado en el Washington Post, escrito por Max Fisher, el 5 de noviembre de 2013. Artículo original en inglés por aquí.

La politóloga Erica Chenoweth solía creer, como muchos, que la violencia es la forma más confiable de deshacerse de un dictador. La historia está llena, después de todo, de golpes de Estado, rebeliones y guerras civiles. No tomó muy en serio las protestas públicas u otras formas de resistencia pacífica; ¿Cómo podrían hacer retroceder a un poderoso y autoritario régimen?

Entonces, como Chenoweth cuenta en el programa Ted Talk publicado en línea, ella reunió algunos datos y se sorprendió por lo que encontró. "Recopilé datos sobre todas las campañas, tanto no violentas como violentas, para el derrocamiento de un gobierno o una liberación territorial, desde los años 1900", dice ella - cientos de casos. "Los resultados me sorprendieron".

Aquí está su gráfico, que sugiere muy claramente que los movimientos no violentos tienen mucho más probabilidades de funcionar:


Y esa tendencia, en realidad, está "aumentando con el tiempo", agrega Chenoweth. "Las campañas no violentas tienen cada vez más éxito". A continuación se muestra un gráfico de las campañas exitosas de 1940 a 2006.



Los datos muestran un gran aumento de movimientos violentos exitosos en los años setenta y ochenta, tal vez producto de la descolonización -la salida de las potencias europeas del África subsahariana fue seguida por una serie de violentos conflictos por el poder- y la Guerra Fría, en la que EE.UU. y el apoyo soviético podrían haber ayudado a impulsar los movimientos rebeldes hacia el éxito. Pero esa tendencia se ha revertido significativamente desde el final de la Guerra Fría, aumentando los movimientos no violentos que culminan exitosamente.

"Los investigadores solían decir que ningún gobierno podría sobrevivir si sólo el 5 por ciento de la población se levanta en su contra", dice Chenoweth. "Nuestros datos muestran que el número puede ser menor que eso, ninguna campaña en ese período fracasó después de haber alcanzado la participación activa y sostenida de sólo el 3,5 por ciento de la población". Ella agrega: "Pero comprueba esto: cada campaña que superó ese punto de 3.5 por ciento fue no violenta, las campañas no violentas fueron en promedio cuatro veces más grandes que las campañas violentas".

Por supuesto, el 3,5 por ciento es mucha gente. En Irán, por ejemplo, asciende a 2,7 millones de personas. En China, son 47 millones de personas. Sin embargo, sucede. No está claro exactamente cuántos egipcios protestaron en el levantamiento de febrero de 2011 que llevó a la caída del presidente Hosni Mubarak, pero que hayan cumplido el umbral de 2,9 millones no suena improbable.

Chenoweth centra en una gran parte de su charla sobre la importancia de lograr que el 3,5 por ciento de la población proteste para derribar un gobierno y por qué la resistencia no violenta es la mejor manera de hacerlo. Yo diría que las cosas que hacen que la no violencia sea más eficaz que la violencia van más allá de la cuestión de cuál es la mejor para conseguir más gente en las calles.

Hice la tesis de mi maestría sobre las medidas de represión del gobierno contra los levantamientos populares, que involucraba mucho mirar estos mismos fenómenos. Para ser claro, no tengo nada que se aproxime a la experiencia de la profesora Chenoweth, y sólo miré unos 30 casos en comparación con sus "cientos". Sin embargo, encontré algunas cosas que respaldan su argumento de que la resistencia no violenta es más efectiva.

Una cosa que encontré es que un levantamiento tiene un 50 por ciento más probabilidades de fracasar si se convierte en violencia. Parece ser el caso de que una vez que los manifestantes toman las armas, se legitima el uso de la violencia por parte del Estado. En otras palabras, es mucho más probable que las fuerzas de seguridad abrieran fuego -y la policía o los soldados individuales son mucho más propensos a seguir esa orden- si la oposición está disparando contra ellos. Esa es una reacción humana, ya que a la gente no le gusta que le disparen, pero también es importante para la política interna del gobierno. Los levantamientos a menudo pueden causar una crisis de legitimidad dentro del gobierno, particularmente si la relación se rompe entre el Jefe de Estado y las fuerzas militares y/o de seguridad, lo que a su vez puede hacer que el gobierno caiga. Cuanto más violento sea el levantamiento, más probable será que unifique internamente al régimen.

Tenga en cuenta que el Estado casi siempre tiene la fuerza militar a su disposición para aplastar casi cualquier levantamiento. Esto es particularmente cierto desde el final de la Primera Guerra Mundial, después de lo cual la mayoría de los Estados adquirieron tanques, ametralladoras y otras herramientas que casi ningún grupo rebelde podía igualar en el campo de batalla. Encontré que un levantamiento tiene la mitad de probabilidad de triunfar si el ejército interviene directamente y eso es mucho menos probable que suceda si el levantamiento sigue siendo no violento.

El uso de la violencia también tiende a reducir el apoyo público a un levantamiento. Chenoweth piensa que esto es porque un levantamiento violento es más exigente físicamente, peligroso y asusta a los participantes, pero añadiría además que la violencia es controvertida y puede generar simpatía por los policías y soldados al otro lado del rifle del disidente. Un levantamiento violento puede acabar polarizando a la gente en apoyo del gobierno, mientras que una represión del gobierno contra un levantamiento no violento a menudo reducirá el apoyo público al régimen.

Chenoweth presenta un punto muy importante: Los movimientos violentos de resistencia, aunque tengan éxito, pueden crear muchos problemas a largo plazo. "Resulta que la manera en que te resistes importa al largo plazo", dice, explicando que sus datos sugieren que los países con levantamientos no violentos "eran mucho más probables que resurgieron hacia instituciones democráticas". También eran un 15 por ciento menos propensos a "recaer" en guerra civil. Después de todo, un movimiento no violento suele ser intrínsecamente democrático, una especie de expresión de la opinión pública de masas fuera de las urnas. Un movimiento violento, por otra parte, no importa cuáles sean sus ideales de conducción, se trata de legitimar el poder mediante la fuerza; no es difícil ver cómo sus victoriosos participantes terminarán manteniendo también el poder principalmente a través de la violencia.

Todo esto es todavía un campo en desarrollo, por supuesto, y algo tan complicado como un levantamiento popular nunca podría ser totalmente predicho por una sola variable. Incluso si la mayoría de los levantamientos violentos fracasan, algunos tienen éxito, por lo que no es una regla dura y rápida que los movimientos no violentos siempre son mejores. Para más información, lea "Por qué funciona la resistencia civil", co-escrito por Chenoweth y Maria Stephan.

22 de mayo de 2017

Sucursal del cielo


Mi sucursal del cielo
Y mi ciudad de la furia, 
Sigue siendo el ejemplo 
Que alguna vez dio.

No sé que tendrá esa silla, 
Si en verdad es tan cómoda. 
No sé si en verdad no escuchan 
Al pobre gritando en su choza. 

Ciudad de la eterna primavera 
Ahogada en lacrimógenas. 
Si no llora a caídos en protestas, 
Llora los muertos por el hampa. 

No sé como haces, Caracas, 
Entre los sonidos de Guacamayas
Y los ruidos de las cacerolas, 
Para comer arepa y tomar medicinas
Si es que algún día encuentras.

Aún hay quienes insisten 
Que todo tiempo pasado fue mejor.
De verdad no saben lo que dicen. 
El pasado fue terrible, lo sabes. 
Pero el futuro, mi pedazo de cielo, será mejor. 
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